
Es el gran primario frío, que domina la mente y el intelecto, así como los aspectos espirituales y trascendentes de la vida humana. Su poder es equiparable al del rojo y el amarillo, y debe utilizarse con el mismo cuidado y respeto, acompañándolo siempre de un tono cálido, preferiblemente de la gama de los rojos suaves.
Su fuerza excepcional favorece todos los hechizos cuya finalidad tenga un carácter mental, como el éxito en los estudios y exámenes, el desarrollo de una carrera profesional, la solución de problemas que requieran inteligencia, la adquisición de nuevos conocimientos, la reflexión y profundización sobre un tema o situación y, en este aspecto, todos los asuntos vinculados al ejercicio eficaz de la capacidad de la mente para analizar y comprender los diversos hechos y circunstancias de la vida.
En su vertiente espiritual el azul, dueño de la profundidad cósmica, ofrece una poderosa energía para favorecer los aspectos más trascendentes y filosóficos; las cuestiones religiosas o ideológicas, el temor a la muerte, la creatividad literaria y artística, la inspiración mística, la relación con fuerzas extrañas o desconocidas, la recreación de vidas anteriores, el miedo al vacío del universo, la búsqueda del sentido de la vida, los contactos ultraterrenales y los poderes extrasensoriales.
Resulta obvio que toda bruja consciente de sus dones, pero también de sus límites, ha de tratar estos asuntos con infinita prudencia y sólo cuando posee la suficiente experiencia en el manejo de energías y vibraciones para dominar hechizos menos trascendentes.



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